Al
principio, leer y seguir una receta de cocina era sencillamente cerrar los ojos
y seguir paso a paso las indicaciones de ésta, esperando que el resultado se
pareciera a las fotos que sobre los productos finales se presentan…
Bueno, nada
más alejado de la realidad.
No creo que
haya una sola persona que haya podido, de primera intención, por lo menos
igualar, no digo que sobrepasar, las expectativas mostradas en los diferentes
recetarios.
Después de
varios intentos fallidos y con una desesperación cada vez mayor por no
conseguir los resultados gracias a los “sencillos pasos que hasta un niño los
puede seguir”, comencé a analizar un poco más de cerca la información,
procedimientos, pesos y medidas, elementos, herramientas utilizadas, etc. que
las diferentes recetas (procedimientos) manejaban.
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